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jueves, 24 de noviembre de 2011

Medvedev advierte de una nueva Guerra Fría con Occidente.

MOSCU.- Adormecido durante meses, el frente de conflicto entre Rusia y Estados Unidos recrudeció ayer cuando el Kremlin advirtió que su arsenal balístico apuntará al corazón del escudo antimisiles norteamericano en Europa si la Casa Blanca sigue ignorando las exigencias rusas acerca de ese sistema de defensa, que considera una amenaza para su seguridad.
El presidente ruso, Dimitri Medvedev, también advirtió que ordenó a sus fuerzas armadas desplegar un radar de alerta temprana contra misiles en el enclave báltico de Kaliningrado, en respuesta al escudo antimisiles de Estados Unidos.
"Por orden mía, el Ministerio de Defensa pondrá en servicio inmediatamente la estación de radar del sistema de alerta de ataque con cohetes en la ciudad de Kaliningrado", dijo Medvedev, en un mensaje televisado a todo el país.
En esa ciudad del Báltico, próxima a Polonia, el Ministerio de Defensa ruso podría estacionar misiles Iskander de corto alcance.
El jefe del Kremlin ordenó, además, reforzar la seguridad de las instalaciones de las fuerzas estratégicas rusas -que controlan los arsenales nucleares-, que podrían verse amenazadas por el nuevo sistema antimisiles norteamericano en Europa, según el Kremlin.
"Los misiles balísticos que entran en servicio en las fuerzas estratégicas y en la armada serán pertrechados con cargas de combate de alta eficacia y capaces de superar la defensa antimisiles" desplegada por el Pentágono en Europa, agregó el mandatario ruso, que en abril próximo abandonará el poder.
La dura declaración de Medvedev volvió a poner en la agenda de seguridad global la creciente tirantez en los lazos ruso-norteamericanos, pese a la campaña del presidente Barack Obama para mejorar las relaciones con el Kremlin. Washington había asegurado en repetidas ocasiones a Moscú que su propuesto sistema balístico de defensa no estará dirigido contra las fuerzas nucleares rusas, pero Moscú exige garantías legales vinculantes, un instrumento que Medvedev volvió a mencionar ayer.
Además, el mandatario ruso dijo que sigue confiando en llegar a un acuerdo sobre el escudo de defensa antibalístico, aunque acusó a Estados Unidos y sus aliados de la OTAN de ignorar los temores rusos.
Medvedev lanzó su advertencia en plena campaña electoral, una semana y media antes de unos comicios legislativos.
DISPUTA

La disputa sobre el escudo antibalístico norteamericano ha empañado desde hace tiempo las relaciones entre Moscú y Washington.
La Casa Blanca sostiene que el escudo es necesario para contener una posible amenaza de Irán.
Rusia, en tanto, considera que un sistema de radar y modernas baterías antimisiles estacionadas en el corazón de Europa minarían el potencial disuasorio de sus fuerzas nucleares.
"Si nuestros socios encaran el tema de considerar nuestros legítimos intereses de seguridad de forma honesta y responsable, estoy seguro de que podremos llegar a un acuerdo", sostuvo Medvedev. "Pero si nos ofrecen cooperar o, por decirlo con franqueza, trabajar en contra de nuestros intereses, no podremos encontrar un terreno común."
El líder ruso detalló que el sistema defensivo se encuentra en progreso en varios países del continente europeo y a un ritmo acelerado. "Se está desarrollando en Polonia, Rumania, España y Turquía a un ritmo cada vez mayor", dijo.
Medvedev advirtió, además, que Moscú quizás opte por denunciar el acuerdo Nuevo Start con Estados Unidos sobre control de armamentos y otras negociaciones, y repitió que si para 2020 no hay un acuerdo con Washington y sus aliados, el mundo vivirá una nueva carrera armamentista, similar a la de la Guerra Fría.
En este contexto de nueva tensión, la Casa Blanca descartó ayer modificar sus planes sobre el escudo antimisiles en Europa pese a las advertencias de Rusia.
"No vamos de ninguna manera a limitar o cambiar nuestros planes de despliegue en Europa", subrayó en un comunicado el vocero del Consejo de Seguridad Nacional norteamericano, Tommy Vietor.
LA OTAN FRENA UN TRATADO CON MOSCÚ
BRUSELAS (DPA).- Un grupo de 14 miembros de la OTAN frenó la implementación del Tratado de las Fuerzas Armadas Convencionales en Europa (FACE) al dejar de compartir información con Rusia, informaron diplomáticos en Bruselas. Las fuentes no nombraron a los países que siguieron el paso adoptado anteriormente por Estados Unidos, aunque se sabe que uno de ellos es Alemania. Además, otros miembros de la alianza atlántica planean hacer lo mismo "en reacción a la suspensión por parte de Rusia del tratado FACE en 2007 y su falta de voluntad para recuperarlo", señalaron las fuentes.
Agencias DPA, EFE, ANSA y Reuters.

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